Alimenos fortificados

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Los nutrientes básicos de una dieta balaceada tales como carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y agua, pueden encontrarse en productos envasados. Estos pueden ser una fuente representativa de nutrientes, siempre y cuando, el consumidor sepa sus requerimientos diarios tanto para vitaminas como minerales. Una fuente confiable para obtener esta información es a través del Consejo de Nutrición Responsable de Estados Unidos, quienes publican un tabla de los consumos diarios recomendados (RDI’s por sus siglas en Inglés). Con dicha información el consumidor forma una idea más clara de la cantidad de nutrientes que su organismo necesita a diario y determinar de esta forma el aporte nutricional de cada alimento.

Existen varios factores tales como la calidad en el vehículo transporte y el proceso de manufactura, en cuanto al proceso de absorción de nutrientes a través de fuentes envasadas. Esto juega un papel importante en la absorción. Por ejemplo, al haber distintas fuentes de hierro (gluconato, fumarato, amino ácido quelado) que presentan diferentes niveles de absorción, lo importante es que el átomo de hierro se separe de compuesto y atraviese las paredes de yeyuno (intestino delgado) hacia el torrente sanguíneo donde tiene su aporte fisiológico. Lo anterior depende del metabolismo del cuerpo y de qué tan procesado sea el alimento.

¿Cómo es que las empresas fortifican los alimentos?
Existen diversos procesos. Por ejemplo, los cereales se rocían con un spray que contiene vitaminas y minerales, pero en su mayoría se añaden a través de una premezcla sólida en forma de polvo fino, que se adiciona a la línea de proceso en dosis preestablecidas. Depende mucho del proceso al cual el producto sea sometido, ya que la estabilidad de las vitaminas y minerales varía. Las empresas productoras de alimentos deben ser responsables para garantizar que sus productos cumplan la etiqueta nutricional. Al mismo tiempo las agencias reguladoras del Gobierno tienen que exigir a los productores que esto se cumpla, y sancionar a quién no esté conforme con lo que declaran.

Estudios clínicos han demostrado que la mejor fuente de hierro en cuanto a absorción, biodisponibilidad, y seguridad es el hierro bisglicinato ferroso o hierro aminoquelado. Tal fuente orgánica es absorbida en un 99% y su estabilidad previene interacción con otros ingredientes en productos terminados.