Hepatitis de la A a la E

La inflamación hepática (hepatitis) puede ser causada por agentes virales o sustancias tóxicas. Se han identificado cinco virus que se multiplican en las células hepáticas que varían en cuanto a las vías de transmisión y los efectos a largo plazo que causan.

En el caso de la hepatitis A, el virus que la causa se encuentra en las heces de personas infectadas. Generalmente se transmite al comer alimentos que han sido contaminados con excrementos de personas infectadas. Se dice que este tipo de hepatitis es benigno, pues no causa enfermedad crónica. La mejor forma de prevenirla es mediante la vacuna contra la hepatitis A.

Los virus de la hepatitis B y C son los causantes de más del 80 por ciento de casos de cáncer hepático. Entre 55 % y 85% de personas con hepatitis C desarrollan infección crónica, mientras 6% de los infectados después de los 5 años padecen de efectos a largo plazo. Ambos virus se trasmiten a través de sangre contaminada, sin embargo el virus de la hepatitis B también se encuentra en el semen y fluidos vaginales. Para la hepatitis B existe una vacuna muy eficaz que la previene, pero no hay vacuna disponible para prevenir la hepatitis C.

La hepatitis De solamente la pueden adquirir aquellas personas infectadas con hepatitis B, ya que el virus que causa la hepatitis D necesita del virus de la hepatitis B para multiplicarse. Por lo tanto, la única manera efectiva de prevenirla es vacunándose contra la hepatitis B.

Al igual que el virus de la hepatitis A, el virus de la hepatitis D no causa efectos a largo plazo. Se transmite al consumir agua o comida contaminada con heces de personas infectadas con hepatitis D.