Sueño y accidentes automovilísticos

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Si pone atención a lo que reportan los medios notará que la mayoría de accidentes vehiculares suceden de noche o de madrugada. La razón es simple: el ser humano es un animal diurno. Su biología ha evolucionado para funcionar de día. La actividad nocturna es producto de la tecnología, pero el cerebro funciona al ritmo de los ciclos solares, es decir, el reloj interno o “ciclo circadiano”, está sincronizado a la presencia de luz u oscuridad.

En 10 o 15 veces más probable tener accidentes entre la medianoche y las 5:00 horas. Es un hecho comprobado que la falta de sueño reduce la velocidad de los reflejos y aumenta los errores de los conductores.

Los microsueños, períodos de inconsciencia breves con los ojos abiertos y conducta que simula estar despierto, pero no lo está, puede hacer que alguien no vire cuando debe o frene tarde. Un estudio demostró que los accidentes vehiculares son cuatro veces más letales en personas que se duermen al timón que los causados por borrachos, no se diga, si se combinan fatiga y alcohol. La persona ebria reacciona con lentitud y falta de pericia, el dormido no reacciona.

Algunos países industrializados han combatido estos accidentes con éxito, identificando pilotos en alto riesgo, como quienes padecen de apnea del sueño u otros trastornos del dormir y con ello han limitado las horas que puede conducir un piloto al día. Las sanciones económicas funcionan. Si está cansado, no maneje.

Consejos para evitar accidentes por fatiga

  • Duerma bien y suficientes horas antes de un viaje largo.
  • Evite conducir solo, un copiloto mejora la seguridad.
  • Use (sin abusar) la cafeína para mantenerse alerta (café, te o colas).
  • Tome períodos de descanso cuando su concentración comienza a bajar.