Síndrome del Intestino Irritable (colon irritable)

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El síndrome del Intestino Irritable afecta absolutamente la calidad de vida de una persona, es decir, la afecta integralmente, y que es peligrosa sobre todo porque se puede confundir con otras enfermedades más graves. Antes se le denominaba colon irritable, pero los especialistas han querido darle al término más exactitud después de descubrir que se trata de una inflamación general del intestino grueso, incluyendo al colon. El síntoma más común es dolor en al abdomen, asociado a cambios en los patrones de defecación del paciente, o sea que la persona puede tener estreñimiento o diarrea. También suele presentarse una distensión estomacal, que en palabras más sencillas no es más que inflazón en el estómago.
A la par, el enfermo puede padecer de jaquecas o migrañas, dolor de cuerpo y cansancio generalizado, tanto que el síndrome puede “tirar” al paciente, como popularmente se dice.

Y como la enfermedad afecta al intestino grueso, lo normal es pensar que su origen radica en una mala dieta o en el abuso de determinados alimentos o bebidas, pero nada más lejos de la realidad. El síndrome está relacionado a trastornos de ansiedad o depresión, a personas muy aprensivas que no saben digerir bien las tensiones, incluso y a quienes viven bajo altos niveles de estrés, por eso lo estamos viendo tanto en niños, porque ahora se les pide demasiado, los pobres tienen que hablar 3 idiomas y ser campeones en 4 actividades al mismo tiempo. El mal afecta más a mujeres que a hombres, sobre todo a mujeres menores de 45 años.

El síndrome se controla, pero no se cura, a través del uso de diferentes medicamentos que regulan la digestión, la producción de gas, entiespasmódicos y que agilizan los intestinos perezosos. También se usa medicamentos para mitigar el dolor. Si la inflamación y las molestias no ceden entre cuatro y seis semanas después de iniciado el tratamiento, lo mejor es recurrir a una serie de exámenes más detallados, como una colonoscopía, pues podría ser que se estuviera confundiendo el síndrome con una enfermedad más grave, como el cáncer de colon. La comida puede empeorar el cuadro clínico pero no ocasionarlo, así por ejemplo, quien padece del síndrome del Intestino Irritable muy probablemente se sentirá peor al comer grasa o condimentos irritantes.

Es común encontrar la enfermedad en familias enteras, sin que por ello se pueda hablar de un factor genético o hereditario, sino más bien de cómo aprende un individuo, según lo que ve en su casa desde la infancia, a manejar los problemas o los momentos de tensión. Se trata de un problema de estilo de vida, más que de un problema de mala alimentación, de ahí que los síntomas mejoran cuando la persona hace más ejercicio, o se reserva tiempo para relajarse, o se dispone a dormir más y mejor, y se alimenta balanceadamente. Lo ideal es que el paciente reciba una terapia psicológica a la par del tratamiento medicamentoso para que el síndrome entre en remisión, aunque nunca pueda decirse que llegue a estar erradicado o curado.